Prensa/Press_ 2020:

Un compendio del arte moderno por Juan Bosco Díaz-Urmeneta (1944-2021)


Hay un largo recorrido en la pintura de paisaje desde la búsqueda romántica de grandiosos enclaves naturales (abismos de los Alpes en Turner, soledades de la isla de Rügen en Friedrich) hasta los raquíticos huertos que recogen Maximilien Luce o Paul Signac junto a barrios obreros o zonas industriales. El paisaje, tras la naturaleza idealizada por Corot y las elegantes atmósferas impresionistas, debe abrir los ojos a una nueva forma de vida, la urbana, que se ha alejado de la naturaleza. El recurso al parque (Klimt,Rusiñol) o al jardín (Monet, Caillebotte) no hacen sino levantar acta de esta separación o, mejor, de esta ausencia. 

Pero la naturaleza sigue estando ahí y sale al paso de quienes estén dispuestos a reconocerla. Creo que este es el caso del gaditano José Carlos Naranjo (Villamartín, 1983): la encuentra en las cañas, juncias y otras hierbas que crecen a su antojo, según las épocas del año, en las proximidades del Regent's Canal en Londres.

Ranciére ha acuñado la noción de régimen artístico. Es el modo en el que cada época une entre sí las diferentes prácticas artísticas, la manera en que esas prácticas se hacen visibles y pueden relacionarse con otros modos de hacer. El régimen artístico de la época moderna se caracteriza por la indiferencia y la –perdón por la palabra– poeticidad. Indiferencia quiere decir que cualquier tema o asunto puede ser materia del arte. Las grande pasiones no son sólo atributo de reinas o diosas: también puede protagonizarlas una mujer de la pequeña burguesía provinciana, mientras un muro lleno de carteles puede convertirse en paisaje urbano. Esta ampliación del dominio de la mirada artística no tiene otro límite que el tratamiento poético. El arte moderno intenta así sacar a la luz o dar vida a la poesía que dormita bajo la prosa de cada día.

De diversos modos se han reiterado estas ideas por críticos y artistas. Baudelaire dijo que lo maravilloso está entre nosotros, en las calles más vulgares de la ciudad; Picasso acuñó la frase, hoy convertida en tópico, "yo no busco, yo encuentro"; y Duchamp pensaba que el gesto del artista convertía al objeto en obra de arte.

Estas convicciones laten en las obras de Naranjo. En los cotidianos desplazamientos en bicicleta de su casa al estudio ha tropezado con una naturaleza viva, por deslucida que parezca, y a partir de esa mirada al paso ha ido construyendo su peculiar paisajística.

Estas transformaciones del régimen artístico entrañan cambios en la percepción o por seguir los términos de Rancière, una nueva distribución de lo sensible. Esos cambios perceptivos aparecen ya en la misma actitud de quien mira. Los inventores de la perspectiva cultivaron y promovieron una disposición contemplativa: la mirada frontal, capaz de apuntar al infinito, hacía de cada ser humano un centro del universo que buscaba ordenarlo. Los románticos prefirieron la visión excéntrica, la del viajero que antepone el valor de lo extraordinario e incluso caótico a la serenidad del orden. El romántico es un buscador que, como Goethe, juega con las arenas del Lido en Venecia y se atreve a desafiar las iras del Vesubio en Nápoles. El artista moderno ni ordena ni explora, simplemente pasea. Más que contemplar o buscar, se deja sorprender por los rasgos de la ciudad, por lo inesperado, sea la coincidencia, fijada por Kirchner, de menestrales y lujosas cocottes en las calles de Berlín o la indignación del buen burgués sorprendido como voyeur por Cartier Bresson.

Es importante añadir que esta actitud moderna está cruzada por lo que algunos llamarían azar. Naranjo lo sugiere al titular la muestra Subir el coche a pulso. Alude a un mal aparcamiento tras una noche demasiado animada: el coche se le queda con dos ruedas en la carretera y las otras dos al filo del canal. Transeúntes madrugadores ven lo que ocurre y deciden coger a pulso el coche y ponerlo en buen camino. Algo inesperado, imprevisible que ocurre de pronto, tan de repente como puede presentarse el tema de un cuadro. Queda una pregunta: la solidaridad de los viandantes o el hallazgo afortunado del artista, ¿son productos de azar o más bien resultado de una afinidad entre los seres humanos y un entrañamiento del artista en las cosas?

Hay otra mutación perceptiva moderna, fundamental en la obra de Naranjo: la fotografía. Baudelaire todavía la consideraba una rival advenediza de la pintura, pero para nosotros, siglo y medio después, la fotografía es maestra y molde de la mirada. Naranjo sigue los pasos del negativo fotográfico para dar prestancia a la imágenes intempestivas de las hierbas del canal y recoge de la fotografía además el recorte, el fragmento que él convierte con acierto en collage. La obra de José Carlos Naranjo, al menos por lo que revela esta muestra, es un apretado compendio de la modernidad artística.



Publicado en Diario de Sevilla el 13 de Octubre de 2020. “Subir el coche a pulso” en la Galería Birimbao de Sevilla










Exposición individual: Subir el coche a pulso, 
Galeria Birimbao, Sevilla




Conversación telefónica entre Juan Sánchez y José Carlos Naranjo
Londres, Junio de 2020

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José Carlos Naranjo: Eran las fiestas locales y después de todo el desenfreno había pasado la madrugada dentro del coche mal aparcado, que estaba en equilibrio entre los dos niveles de la carretera al borde del canal. Hasta que al amanecer empezaron a llegar los vecinos más madrugadores y entre todos subieron el coche a pulso

Juan Sánchez: Qué bien suena eso

JCN: ¿El qué?

JS: Lo de subir el coche a pulso. Es interesante cómo pasan algunas cosas espontáneas como esta, me refiero a acudir a ayudar desinteresadamente para evitar que el coche termine en el agua. La gente sin maquinaria, a pulso, organizada para encontrar una solución. Todo lo que orbita alrededor de esa situación inesperada que, como la resaca, resume la noche anterior

JCN: El conductor no se podía mover después de una juerga así

JS: A mi me haces pensar en eventos que se dan en situaciones límite. Por ejemplo, estar de resaca e ir al taller a pintar durante todo el día sin apenas tener fuerzas ni poder pensar muy bien, cuando lo único que te hace seguir es el deseo de pintar. Entonces, ya al final sin que haya pasado nada interesante y casi prefiriendo no hacerlo, llega un instante con un punto de lucidez donde en trance dices: ¡PA!, ¡PA!

JCN: ¿Como cuando casi te vas a ir frustrado y en lugar de eso, en el último momento y sin saber cómo, un impulso te mueve y acabas lo que llevas entre manos? ¿O te dejas llevar en algún nivel como el conductor, y haces algo que no tiene nada que ver y en el sitio más inesperado?






JS: ¡Eso mismo! Sobre tu obra ahora yo diría que toca decidir, una vez más, cómo situar la pintura en el soporte. La repetición con variaciones de una combinación de colores, unas manchas de forma más o menos orgánica, una estructura que puede funcionar como hilo conductor a lo largo de tu discurso como pintor en el tiempo...


JCN: Me parece que hay una correspondencia entre lo que acabas de decir y cómo el vehículo termina en el lugar más imprevisible, y con el esfuerzo que después se hace para moverlo y aparcarlo de manera segura

JS: Puede ser. Antes has dicho que la distancia aproximada desde tu casa al estudio por el canal son trece kilómetros. Y que a menudo te encuentras a personas que para cuidar el entorno sacan a mano de las profundidades del agua todo tipo de cosas, desde motos a lavadoras o microondas, que tras un tiempo sumergidos salen de nuevo a flote transmutados en chatarra. Aquí quizá hay otra relación con tu acercamiento a la pintura, otra pista sobre tu discurso, porque me parece que en este momento de tu proceso, dejar emerger formas e imágenes tiene mucho peso

Como si estuvieras deconstruyendo mentalmente el entorno. Llama la atención la relación entre algunos elementos que usas en tus pinturas y los espacios de donde los extraes, con elementos de la escritura y pintura callejera que transformas en recursos pictóricos en los soportes, o con cómo haces referencia a otros espacios o ámbitos de trabajo con los títulos de tus exposiciones, que podrían sugerir un tema de fondo en tu práctica. Como el guiño al uso de la pintura para coches en tu anterior “Chapa y pintura” 2





1 Fragmento de una conversación telefónica, el pasado 13 de Junio de 2020, durante el confinamiento debido al covid-19 entre Juan Sánchez y José Carlos, ambos autores afincados en Londres.
2 Exposición anterior de José Carlos Naranjo en la que el título y la imagen principal del cartel para difusión fue la fotografía de un en- cendedor amarillo de un taller de reparación de coches sobre el que se habían estampado las palabras “Chapa y pintura”